lunes, 16 de noviembre de 2020

Beso de tinta roja

¿La vida está escrita en nuestras manos?

Me preguntaste

Esperando una certeza, una promesa.

La vida deja cicatrices en las palmas, en las yemas.

Porque vivir es arar la piel y el tiempo.

 

Pero la sangre fluye, siempre fluye

y baña las rías que dejan las noches sin dormir,

las madrugadas densas.

Cuando para, pone el punto y final

con un beso de tinta roja y silencio.


Foto de Abstracto creado por kstudio.
Foto de Abstracto creado por kstudio. 

martes, 28 de julio de 2020

No hay prisa

'No hay prisa' 
decías,
como si la luz no entrase ya por la ventana,
bañando tu cintura y mis ganas. 

'No hay prisa',
se enredaba el tiempo en tus párpados cansados.

'No hay prisa',
mientras,
fuera de los muros de tu cuerpo,
aguardaba el azul del tiempo,
la tormenta de arena que arrastra los sueños. 

"El Descanso" Verónica del Hoyo Colino
"El Descanso" Verónica del Hoyo Colino

miércoles, 13 de mayo de 2020

Tu Puerto


Algunas noches, naufrago entre las sábanas.
Me ahogo entre la humedad que resbala y el silencio.
Cuando siento sobre el pecho esa sombra oscura,
encuentro la orilla de tu cuerpo.

En cada noche, cada cama, cada sueño…

Por eso sé que, me lleve donde me lleve la marea,
siempre llegaré hasta tu puerto,
siempre volverás a mi encuentro.



lunes, 11 de junio de 2018

El latido


Yo buscaba el latido en un aplauso
En una mirada fugaz tras escaparates de calles estrechas.

Pero no estaba allí
Tampoco en páginas con olor a finales felices
ni en noches fugaces en las que olvidas pedir tu deseo.


Aquella noche lo supe,
que estaba en Tu risa de mariposa
                                               en su sonido que se abre a la luz por primera vez.

Como yo por primera vez supe lo que era el latido.




Madre e Hija (detalle del cuadro Las Tres Edades de la Mujer),  Gustav Klimt.

martes, 24 de enero de 2017

QUERIDO DIARIO

Querido diario,
hoy perdí tus páginas
en un soplo de viento helado.
Volaron en una espiral de recuerdos,
de pasos que el tiempo borró de mi sien.

Subí corriendo al Albaicín,
resbalando por sus piedras,
retales de cuentos,
que me susurraba el viento a los párpados antes de dormir.

En el Mirador de San Nicolás encontré tus restos,
arrastrándose perezosos contra recovecos olvidados.
Recogí tus páginas en el silencio del viento,
pero fue al levantar la vista,
en un gesto de hastío cansado
cuando vi a lo lejos la verdadera historia levantada en piedra en sangre.

Lo recordé entonces, diario,
que no sólo se escribe en papel
que mis pasos estaban labrados también en la mirada vigía de la Alhambra.

Antología Atlas poético. Viajeras del siglo XXI


Panorámica de la Alhambra. Francisco García Valenzuela

martes, 8 de marzo de 2016

Hielo



Hielo.
Una pálida sonrisa congelada en azabache.
Sólo caricias que funden los polos.
Un copo de nieve superviviente en el desierto,
una tierra de arenas
donde una risa estridente
corta la madrugada.

No me oís.
Soy la marea que rompe contra vuestros ideales.
La nota del ciego piano
sobre la que os sostenéis.

Caéis en procesiones de luto que entierran a la vida,
oscuros penitentes con cuencas de llameante vacío.
Grisáceos seres que limpian sus conciencias a pie,
descalzos sobre puntillosas piedras de culpabilidad.
¿No lo veis?
Escondéis vuestras voces bajo mantos negros,
vuestras vidas, tras finas paredes de satén,
falsas palabras de bondad.

No debo un perdón,
perder la vida entre vuestras cenizas.
Restos
sólo restos de un símbolo
una cruz marcada en carne
Yo,
Voy a lomos de vuestros miedos
soy los anhelos que en un grito ahogado
brotan de vuestros ojos en la oscuridad del lecho

Creéis ser colgantes de nácar
alhajas que pesan y hieren
un brillo mate de belleza ciega.
Yo,
Seré un cáliz de blancos sueños
una señal de liberación
un canto por la libertad.

Cartas de sal

Helene Traxler - We can do it!

jueves, 3 de septiembre de 2015

A ESTE LADO DEL CRISTAL

Harmony of passion - Irina Sergeyeva

Al mirar por la ventana

me pregunto por qué ahora exhalo sueños

en un suspiro morado, 

inconsciente

que se enreda en tus párpados dormidos.


Si el mundo no ha cambiado,

por qué brota tinta de mis manos sedientas

y se enquista tu voz en mi garganta

en un mordisco que sabe a miedo y vida.


Vida y miedo en el temblor de tu cuerpo desnudo.


Cómo mirar sus pasos apagados,

rasgados en tiza,

cuando los tuyos caminan por mis venas

en sutiles trazos de largas plumas

que aún huelen a cenizas y sal.


Te llevo dentro,

tan dentro,

que a este lado del muro

la vida se deshace en pequeñas letras de colores,

que no caben en sus palabras de cartón trillado

que arden en el reflejo de tu sonrisa difuminada

al mirar por la ventana,

a este lado del cristal.

Cartas de sal (2013)